La realidad que vivimos nos muestra una sociedad donde es común que hombres, mujeres y familias enteras atraviesen graves problemas de endeudamiento, embargos, cobranzas coactivas, dificultades para administrar sus ingresos o mantener niveles de ahorro. Y todo esto nos demuestra la carencia de una educación financiera que forme desde la niñez a futuros consumidores y clientes financieros con mayor responsabilidad en el uso de sus recursos.
La educación financiera permite a los diferentes segmentos de la sociedad tomar mejores decisiones. Este campo educativo es capaz de generar cambios positivos en la conducta de las personas, proporcionándoles una perspectiva que aborda desde el presente, las actividades necesarias para transitar hacia un futuro mejor.
Es necesario promover una cultura de educación financiera a todo nivel.Docentes capacitados que impartan educación financiera, campañas más intensas de difusión orientadoras de jóvenes y familias, principalmente de zonas de bajos recursos, son necesarias en el marco de políticas nacionales por parte del Estado.


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